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Coronavirus: aguas residuales podrían evidenciar niveles de contagio en menos tiempo

Este monitoreo también permitiría conocer la cepa viral y tener un diagnóstico más completo de una población.

Foto: ANDINA/Difusión

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11:52 | Lima, set. 7.

Por Yvonne Vásquez

Según la revista científica Nature, el primer reporte del SARS-CoV-2 en aguas residuales se dio en febrero último en la ciudad de Amersfoort, Países Bajos, incluso seis días antes de que se diagnosticara el covid-19 en esa urbe.

Desde entonces, algunos científicos han puesto la lupa en las alcantarillas de las diversas comunidades del mundo para monitorear los contagios de esta enfermedad, a partir del estudio microscópico de las heces de los pacientes infectados.

Los microbiólogos han ido más allá del simple rastreo de contagios. El pasado 28 de agosto, la revista de ciencias médicas Cell publicó un artículo (de revisión por pares) el cual concluye que las aguas residuales pueden usarse para monitorear en tiempo real la progresión o disminución del virus, así como para conocer las cepas virales que circulan en una determinada comunidad.

Esto es posible debido a que las heces de los pacientes infectados con el nuevo coronavirus contienen tanto el ARN (material genético) como el propio virus infeccioso, en niveles que se correlacionan con la epidemiología del covid-19, tal como señala el equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Montana (Estados Unidos) a cargo del proyecto.

Detección más rápida y completa que las pruebas clínicas

El estudio señala entre sus conclusiones que, el diagnostico a través del examen de las aguas residuales, sería más rápido que el de las pruebas clínicas. 

La explicación es que, en promedio, una persona desarrolla los síntomas del covid-19 entre cuatro o cinco días después de la exposición inicial, y los resultados de las pruebas clínicas suelen estar disponibles entre tres a nueve días posteriores a dichas manifestaciones.

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Sin embargo, según los investigadores, en la vigilancia que realizaron de las aguas residuales para el SARS-CoV-2 se pronosticaron casos entre dos a cuatro días. 

“Tal como se demostró al comparar los datos de la vigilancia de aguas residuales con las frecuencias de los casos confirmados por laboratorio y las fechas de inicio de los síntomas, que se recopilaron mediante entrevistas retrospectivas”, añaden.

Por otro lado, el estudio subraya que las estadísticas de los casos de covid-19 confirmados en laboratorio no solo se realizan después de la propagación viral, sino que también subestiman la verdadera magnitud de la pandemia

Esta afirmación se sustenta en un reporte reciente realizado en los datos de Estados Unidos, donde se estima que solo el 32% de las personas infectadas con SARS-CoV-2 busca atención médica en ese país y, generalmente, cuando ya están enfermas.

Por ello, la investigación destaca también que en las aguas residuales se puede indagar sobre las infecciones leves y asintomáticas, que suelen pasar inadvertidas en las estadísticas.

Estos problemas no se presentan en la captura de evidencias a través de las aguas residuales, ya que ellas contienen información de todos los habitantes de una comunidad. 

El estudio

Los investigadores realizaron el monitoreo de las aguas residuales de la ciudad estadounidense de Bozeman, Montana, durante 74 días. 

Entre otros procedimientos, filtraron y concentraron las muestras que presentaban SARS-CoV-2, a las cuales extrajeron el ARN del virus. Luego, este material genético fue cuantificado, ampliado y copiado mediante las pruebas de biología molecular RT-qPCR, por lo que llegaron a utilizar aproximadamente 2 mil copias del ARN viral.


También se valieron de análisis filogenéticos, a fin de determinar las relaciones genéticas entre los diferentes microorganismos e indagar la ascendencia o cepa viral. Por último, determinaron una secuencia del genoma del SARS-CoV-2 casi completa (98,5%).

Los científicos afirman que el diagnóstico de las muestras recolectadas coincidió con el ritmo de contagios de covid-19 en la comunidad, ya que a fines de marzo y principios de abril estas dieron positivo para SARS-CoV-2. Pero luego, la carga viral disminuyó hasta caer por debajo del límite de detección. 

Sin embargo, a finales de mayo las aguas residuales volvieron a dar positivo, lo cual coincidió con el aumento de casos de covid-19 en la ciudad de Bozeman. 

Finalmente, los investigadores reconocen que se requieren mayores esfuerzos para secuenciar y correlacionar los resultados de las aguas residuales a fin de determinar cómo las proporciones de las variantes del SARS-CoV-2 en las aguas residuales se traducen en proporciones poblacionales, además de construir un enfoque estándar.

No obstante, son optimistas respecto a que la vigilancia de las aguas residuales pueden llenar vacíos y contribuir a proporcionar una métrica epidemiológica útil que pueda contribuir a rastrear el contagio entre las poblaciones, y con base a ello aplicar medidas públicas más adecuadas.

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(FIN) Cell/Nature/IVCh/MAM
JRA



Publicado: 7/9/2020