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Covid-19: cerca del 50 % de pacientes UCI del Sabogal son adultos de entre 40 y 55 años

Alerta, médico intensivista

Tener un pulsioxímetro en casa para monitorear la saturación de un paciente covid-19 permite evitar peligrosos cuadros en la salud y además es una herramienta clave para el proceso de recuperación. Foto: ANDINA/difusión.

07:06 | Lima, ene. 19.

Durante la primera ola de covid-19 en el Perú, dos tercios de los pacientes de las unidades de cuidados intensivos (UCI) fueron adultos mayores de entre 65 a 85 años; mientras que el otro tercio estaba cubierto por distintos grupos etarios. Sin embargo, en esta segunda ola la situación ha cambiado drásticamente colocando a los adultos jóvenes con menos de 55 años en una proporción cercana al 50 %, igualando a los adultos mayores.

Así lo informó el doctor Miguel Espinoza, médico intensivista del hospital Ernesto Sabogal de EsSalud, quien también advirtió que los pacientes menores de 55 años acuden a la atención médica en fases más tardías y graves de la enfermedad.

“En esta segunda ola se ha visto que los grupos que eran más afectados se han ido para la mitad de la línea. Ahora, entre los 40 y 50 años están entrando un grupo mayor de pacientes graves a cuidados intensivos. Esto no exenta de que los grupos más jóvenes pueden también ser afectados: nadie está libre de desarrollar un cuadro de gravedad que lo lleve a cuidados intensivos”, precisó el especialista en el programa Salud y Bienestar de Andina Canal Online.


Remontándose al 2020, Espinoza recordó que en agosto empezaron a descender las cifras de contagios del covid-19 y a fines de noviembre, las cifras de pacientes UCI.

Esta situación, junto a la reactivación económica, impulsó a que la población económicamente activa (PEA) volviera a salir de sus casas. Por tal motivo, a inicios de diciembre las atenciones UCI tornaron a aumentar.

¿Cómo surge este incremento?


En primer lugar, el médico intensivista considera muy probable que la presencia de la nueva variante del covid-19 haya impulsado este cuadro de gravedad en la población adulta joven, dado que ha hecho algunas modificaciones en su estructura para ser más contagioso, aunque no más dañino, y ahora una persona puede contagiar a 7 u 8 más; mientras que el año pasado solo se expandía a 2. 

“El aumento de la tasa de contagio también es peligroso, porque mientras hay más personas contagiadas en un mismo lugar, la carga viral es mayor; y ya hemos visto que si al cuerpo de una persona ingresa una pequeña cantidad puede ser asintomática o tener un simple resfrío, pero si la cantidad de virus es mayor, su cuerpo genera una respuesta inflamatoria que provoca daño en el organismo. A más carga viral, más respuesta inflamatoria, y luego más daño del pulmón y el resto del cuerpo”, detalló el galeno.


Además, pese a que estudios científicos refieren que no hay ningún tratamiento efectivo para la prevención o el tratamiento de la enfermedad, buena parte de la población piensa que puede protegerse con medicamentos anecdóticamente planteados durante la primera ola, como la ivermectina o la hidroxicloroquina.

“Aparte de bajar las normas de bioseguridad, dejar de usar mascarilla, están tomando cosas que no les van a proteger, pero que les genera una mayor sensación de seguridad y se exponen más, se agrupan más, permanecen más tiempo en lugares cerrados, entonces están expuestos al virus y a una gran carga viral”, explicó.

La importancia de tener un pulsioxímetro en casa


El especialista indicó que el virus puede hacer manifestaciones ligeras al entrar al organismo y no generar mayor molestia, permitiendo a la persona continuar con sus actividades normales.

Sin embargo, durante todo ese tiempo es importante que la saturación del cuerpo sea monitoreada con un pulsioxímetro para evitar que su oxigenación corporal alcance niveles peligrosos para su vida.

Normalmente los niveles de saturación van desde 99 hasta 96, señaló, dependiendo de ciertos factores como la actividad física, pero se normaliza en 99 o 98. Debe mantenerse por encima de 95, pero puede bajar en personas que fuman mucho o tienen enfermedades pulmonares.

“La estrategia es tener un pulsioxímetro en la casa, en el barrio, y si hay una persona con covid-19 hay que monitorizarla. Si empieza a bajar de 96, 95, 94, es ahí donde se debe intervenir dándole oxígeno, no otras cosas como ivermectina, solo con oxígeno esa persona puede recuperarse. Luego debemos esperar a que pase la enfermedad, el virus tiene un tiempo de vida y poco a poco va a perder vigencia o patencia y desaparecer. En ese tiempo tenemos que darle soporte al paciente para que no empeore”, recomendó el médico de EsSalud.


Esta enfermedad es progresiva y cuando la saturación baja no provoca molestias, sino hasta que alcanza niveles muy peligrosos, indicó.

Por ello muchos pacientes llegan al centro de salud cuando ya presentan dificultades respiratorias y su saturación está en 85 u 82, una situación muy avanzada que requiere de atención UCI y en la que el oxígeno quizá ya no sea de ayuda.

“Esto puede explicar el porqué están llegando muchos pacientes ya no para un tratamiento que les ayude a salir del cuadro, sino para recibir asistencia con soporte ventilatorio. En varias unidades se ha visto que todas las camas UCI ya están ocupadas y hay varios pacientes esperando que una se desocupe, pero no es algo inmediato ya que cada atención toma alrededor de dos a tres semanas”, lamentó.

Por último, Espinoza instó a la responsabilidad de todos los peruanos porque superar esta pandemia depende de ello: “El Estado está haciendo lo que tiene que hacer, algunos cuestionan si las medidas fueron las acertadas o no, pero la responsabilidad es de nosotros”.

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(FIN) SRE/LIT
GRM

Publicado: 19/1/2021
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